lunes, 25 de marzo de 2013

Mirando al corazón de Oriente

Como muchos de nosotros hemos podido ver, a lo largo de esta última década el mundo está viviendo un importante cambio de paradigma en cuanto al centro de los poderes económico, político y social. La eclosión del mundo asiático como amo y señor del mundo está cristalizando en detrimento del dominio clásico occidental. Asistimos ahora a una época en que a estas grandes moles herrumbrosas en forma de Estado, con cientos de millones de habitantes, se miran su propio cuerpo y tras haber pasado siglos con la vista puesta en Europa y sus extensiones, ahora les toca decir aquí estoy yo. Es el momento de las China, India, Japón y subsidiriamente, pero no por ello menos importantes, las sudamericanas y centroamericanas Brasil y México. Una vez estos macroEstados se han hecho conscientes de sus defectuosos sistemas de infraestructuras, sus aparatos estatales y privados cubiertos de corrupción, y en definitiva, de que para salir a la calle primero hay que arreglar los problemas de casa, se han puesto manos a la obra y han hecho una clara demostración de intenciones en cuanto a los remiendos a llevar a cabo respecto de estos problemas. Es por ello que es momento, para los inversores de todo el mundo, de dirigir sus miradas y carteras hacia estos grandes países en crecimiento e invertir en todo aquello relacionado con infraestructuras -construcción-, nuevas tecnologías, alimentación y moda, para cubrir las necesidades y cuerpos de estos nuevos ciudadanos de primera clase en el Nuevo Mundo. Será cuestión de unas décadas asistir a la confirmación de este cambio de escenario cristalice, a que el capullo se convierta en mariposa, y que, aquellos que hicieron bien su trabajo y han pagado con el sudor de su frente y dolor de su espalda el porvenir de las generaciones venideras recojan sus frutos. Todo este floreciente crecimiento, con el ruido de fondo en este escenario internacional, de una posible guerra Estados Unidos-Irán o de la coalición de las NU contra el supervillano por excelencia, que muchos recordarán de hace décadas, y ahora se rebela de nuevo contra el poder establecido: Corea del Norte. Por su parte, China, Rusia y EEUU tendrán a priori las claves sobre estos conflictos globalizados, que se han visto retrasados por el colapso financiero mundial. Las cartas están servidas. Hagan sus apuestas.

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